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[Díaz] ¿Recuerdas Génova?

Chabier Nogueras
http://www.antimilitaristas.org

“¡Polizia, polizia!”. En los pies lluvia de cristales rotos y ahora qué... ¿gases?. Estrellan porras y bates de béisbol contra las ventanas. Pánico. Mucha buena gente sin escapatoria. La tropa de carabinieri echa la puerta abajo. Nos quedamos juntos, muy juntas..., montón de cuerpos unidos pegados a la pared de la planta baja. Tengo los ojos clavados en la puerta de la escuela. Levantamos las manos, repetimos “noviolenze, noviolenze”. Retrocedo de espaldas vigilando la embestida. El primer policía, un cobarde escondido dentro de su casco, agarra una silla y nos la lanza. De una patada la rechazo mientras termino de sentarme con mi gente. Se acercan, en manada. Levantan un banco escolar y nos atizan con él. En ese mismo instante recojo mi cuerpo, me tumbo sobre el hígado y protejo mi cabeza con los brazos doblados y los puños bien cerrados. Me aprieto contra quienes siento más cerca, escucho nuestros gritos y una frase “¡ahora que nadie os ve, os vamos a matar!”. Aquello no parece tener final. Mis ojos cerrados indefinidamente. Todo oscuro. El cuerpo que me estalla... fogonazos de luz en mi mente... Me lanzo al fondo, buceo en mi interior, busco aguas tranquilas bajo una tormenta de palos. Al rato... un quejido colectivo, unísono, monótono, lento. Dentro de la Díaz golpes, golpes, golpes y... la exaltación de un rojo criminal, el color preferido por la policía de todo el mundo.

Los procesos por el G8 en Génova continúan. Nuestro odio, nuestra desobediencia a la desmemoria también. Pasaron cuatro años desde julio de 2001, muchas partes de eso que presumimos en llamar movimiento de movimientos ha olvidado o esconde la cabeza bajo el ala. Algunos jamás olvidaremos lo que pasó esos días. Nadie ha sido juzgado culpable por el asesinato de Carlo Giuliani, sigue adelante el proceso a 25 activistas acusados de devastación y saqueo, siguen las audiencias preliminares para determinar si habrá juicio o no por las torturas del cuartel de detención masiva de Bolzaneto y aún está por verse si quedará impune o no la policía por su ataque criminal a la Escuela Díaz.

Durante este mes de diciembre de 2005 declaramos finalmente en juicio y en la Corte de Génova algunas de las víctimas de la Díaz que partimos en aquellos días de 2001 desde Zaragoza. Después de años de estrategias judiciales dilatorias, de intimidaciones gubernativas, de investigaciones y paciencia infinita el juicio por la devastación de la Escuela Díaz entró este otoño en su fase final. 29 policías están imputados por los abusos cometidos el 21 de julio. Altos miembros de la policía están acusados de violencia, difamación y falso juramento gracias a la perseverancia de la red Indymedia, el Foro Legal de Génova y la acusación civil internacional formada por quienes preferimos un rol activo y nos ofrecemos voluntariamente como testigos. La complejidad y gravedad de los delitos cometidos por los policías italianos hace crucial nuestra presencia en un juicio que se desarrolla también contra altos funcionarios de la Policía del estado en servicio con cargos institucionales de relieve. Una ocasión inusual para hacer frente en su propio terreno a los terroristas de estado. No confiamos en la industria legal, tampoco podrán contentarnos sus sentencias mientras el fundamento del sistema que nos llevó y devolverá a Génova se mantiene, pero tampoco la impunidad o la indolencia ayudan. Por eso, porque no olvidamos ni perdonamos la violencia neoliberal no faltaremos a esta nueva cita en Génova.

Al mismo tiempo en el bunker del tribunal de Génova sigue el proceso contra 25 activistas acusados de devastación y saqueo. Las condenas podrían ser de 8 hasta 15 años de cárcel. Una de las principales pruebas en su contra es un DVD hecho con imágenes sacadas de videocámaras de control del tráfico, de bancos, de cámaras de la Policía y de manifestantes. El DVD cuyas imágenes han sido elegidas y montadas para sugestionar negativamente a la Corte pretende criminalizar “artísticamente” con música y subtítulos nuestra movilización contra el G8.
La defensa de estas personas, la continuación de los procesos como la posible apertura del juicio relativo a las torturas que sufrimos en el cuartel de Bolzaneto harán que el trabajo de memoria y denuncia sea aún más laborioso. Es necesario que todos los que estuvieron en Génova comiencen a preocuparse por los procesos que han dejado tras de sí. Todas las individualidades, asociaciones y entes de cualquier especie que participaron en aquel movimiento de personas y de ideas deben tener bien presente que hace falta ayuda.

De la noche a la mañana todo el trabajo de investigación y defensa se puede echar a perder, 25 personas podrían acabar en la cárcel por largos años y no podríamos proseguir los juicios contra la policía por las torturas y violencia de la Díaz y Bolzaneto. Esto significa que la historia oficial que se está escribiendo en los tribunales italianos -aquella que ya ha decidido que Carlo Giuliani murió legítimamente- también proclamará que en Génova los manifestantes tuvieron un tratamiento justo. Dirá que en la Díaz y en Bolzaneto no sucedió nada malo, nada anormal. Y no sólo eso: dirá que muchas otras denuncias vendrán, que muchos otros podrán ser procesados con acusaciones bárbaras y sentencias ejemplares. Basta ver los procesos que han llevado los mismos fiscales Canepa y Canciani contra los antifascistas milaneses del O.R.S.O, Marta, Milo, Orlando y Fede. La energía que mueve la red de solidaridad y apoyo legal se concentra sobretodo en los procesos de Génova pero se une también a otros procesos en curso en Nápoles contra la violencia policial en el cuartel Rainiero y a Cosenza, donde 13 militantes han sido acusadas de "asociación subversiva". En Génova eramos 300.000 subversivos y muchos queremos seguir siéndolo.

A quienes han olvidado o han decidido olvidar Génova hablamos, pincipalmente. Os llamamos a recordar. Como dicen desde Génova “apoyar los procesos significa reivindicar la propia historia para no correr el riesgo de que sean otros los que la escriban”. Significa defender una historia futura que no se funde sobre la legitimidad del ataque sangriento a la Díaz, el gas cancerígeno en la calle, las palizas de plaza en plaza, la tortura de Bolzaneto...
En Génova, en la Díaz... dibujaron sobre 93 de nuestros cuerpos la violencia que cada día y de mil formas inenarrables se esmeran en imponer a millones por todo el mundo. A mí no dejan de dolerme esos otros millones de golpes, esos... y los de tu olvido, los de tu silencio.

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http://www.antimilitaristas.org/article.php3?id_article=2203