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[Diaz] Una testigo observa la agresión a Mark Covell: "Parecía un bolo de billar"

Génova, 23 de noviembre del 2005

Dos testigos testimonian hoy en el aula de alta seguridad del Tribunal de Génova en la onceava audiencia por la violenta irrupción en el escuela Diaz en la noche entre el 21 y 22 de julio del 2001.

La primera testigo es M.B. enfermera profesional que formaba parte del servicio médico creado por el GSF para ayudar durante las manifestaciones. In realidad al principio "pensábamos tener que ocuparnos sobre todo de los problemas relacionados con el calor y con el elevado número de personas reunidas en Génova por las manifestaciones". Las cosas fueron bien diferentes y el personal sanitario deberá ocuparse de un elevado número de heridos. "Sobretodo lesiones en los antebrazos y dedos rotos: heridas de defensa, en general" narra la testigo.

En la noche del 21 de julio M. se encuentra en la enfermería de la escuela Pascoli cuyas ventanas dan hacia la calle, en dirección a la Pertini. Observa la agresión a Mark Covell: "tenía los brazos alzados, los primeros que llegaron comenzaron a empujarlo. Despúes se cerraron sobre él y empezaron a pegarle patadas. Parecía un bolo de billar". Observa despues la entrada de los policías en la escuela Pertini, pero enseguida atrae su atención la llegada de un policía a la enfermería de la Pascoli.

La irrupción, aunque menos violenta que en la escuela Pertini, también afecta la escuela Pascoli, sede del media center del GSF donde seran destruidos entre otros los ordenadores de los abogados que contenían numerosas denuncias de los manifestantes contras las agresiones de las fuerzas del orden en el curso de las manifestaciones del viernes y del sábado.

El careo de la defensa es largo, hay extenuantes tentativas de poner nerviosa a la testigo forzandola a recordar cosas que no ha visto.En cambio lo que M. recuerda muy bién es su entrada en la escuela Pertini, inmediatamente después de los hechos: "Había sangre, tanta sangre por todas partes. He sentido de repente un olor de sangre mezclado con olor de heces y orina. Desde un punto de vista médico este relajamiento de esfínteres puede ser provocado solo por un gran miedo o por un gran dolor".

El segundo testigo es A.C., generación del 39. También él había escogido el gimnasio de la escuela Pertini para pasar su única noche en Génova. Un lugar tranquilo, explica, con muchos jóvenes que hablaban y muchos que ya dormían. Se despierta de golpe mientras la policía entra en el colegio y es el primer golpeado. Le rompen un brazo que después tendrá que ser operado dos veces, una pierna y diez costillas: "cuando oí los ruidos, creía que fueran los supuestos black block, en cambio era nuestra policía nacional"

Frente a este tipo de testimonio la defensa tiene verdaderamente poco que preguntar, y de hecho el abogado Corini no encuentra nada mejor que pedir cuentas al testigo por una vieja condena "para evaluar la fiabilidad del testimonio". El juez Barone no puede hacer otra cosa que llamar a la atención que esto "no tiene ninguna relación con el presente proceso"

Mañana, cita a las 9.30 con dos otros testigos: R.B., uno de los organizadores del media center y con M.C., médico del GSF. Dos pisos más arriba, en el aula del tribunal penal tendrá lugar al mismo tiempo el proceso por Bolzaneto.